Operación de Fimosis: Cuándo realizarla y recomendaciones previas

La operación de Fimosis

Si se detecta o cabe la sospecha de padecer fimosis, lo primero es acudir a su médico para obtener un diagnóstico concreto y tras evaluarlo, darle un tratamiento adecuado.

Se puede iniciar un tratamiento con pomadas específicas para la fimosis y así facilitar el deslizamiento sobre el glande. Puede tener efectividad en casos de fimosis congénita en niños o en hombres de poca edad. En el caso de hombre adultos, donde se dan la mayoría de fimosis adquiridas, lo más aconsejable es la intervención quirúrgica.

La mayoría de operaciones de fimosis no suelen necesitar anestesia general, ni epidural, se trata de una pequeña intervención que tan solo se realiza con una anestesia local que no requiere de un gran preoperatorio. Vamos a desglosar a continuación cómo es punto por punto los beneficios médicos de esta intervención, cada tipo de circuncisión, las recomendaciones previas, la llegada al hospital y el postoperatorio.

Beneficios médicos de la operación de fimosis

Además de poner fin a los problemas de la fimosis y patologías derivadas, este tipo de operación se practica por temas religiosos según la cultura de la que se provenga, como es costumbre frecuente de tribus o ceremonias religiosas en lugares como: África, islas del Océano Pacífico etc.

Los beneficios de la circuncisión además de mejorar la vida sexual, son importantes para prevenir infecciones del tracto urinario y enfermedades patológicas como balanitis, parafimosis y fimosis. Ayuda además a la prevención del cáncer de pene. Es  cierto que este tipo de cáncer es muy poco común, pero está demostrado que es más frecuente en hombres que no han sido circuncidados.

También la circuncisión, aunque en no muy alto porcentaje, protege ante la enfermedad del VIH. En el momento en que se retira la piel que recubre el glande, queda al descubierto una mucosa con un grado de resistencia inferior al resto de la piel. Esta mucosa es, además de frágil y fina, propensa a padecer microlesiones imperceptibles a la vista. Por esta razón, se trata de una zona muy propensa a ser penetrada por el virus porque las células en contacto con el pene facilitan la entrada de la infección en el cuerpo. Al eliminar la piel sobrante, la que queda debajo se hace más resistente

¿Cuándo se recomienda realizar la operación de fimosis?

Si tras haber aplicado en fimosis leves bajo prescripción médica algún tratamiento, con pomadas o cremas que contengan cortisona, no se han obtenido los resultados esperados como para evitar la intervención, sería recomendable realizar la operación de fimosis sin importar la edad de la persona que lo padece. Es especialmente recomendable realizarla en los siguientes casos:

Inflamación y dolor al expulsar la orina, tras haberse acumulado por la dificultad que tiene para salir ya que la presión de la orina es más alta que la piel y el orificio pueden soportar.

  • Que empiece a padecer balanitis, que es un tipo de infección producido por la sustancia que genera el prepucio y las células del glande, llamado esmegma, el cual hay que limpiar con regularidad para evitar su acumulación.
  • Que aparezcan las dolorosas infecciones de orina.
  • Cicatrización a causa de varias inflamaciones del prepucio tras intentos forzosos por retraerlo y habiendo llegado a causar daños y heridas.
  • En casos de parafimosis, causada en general por una inadecuada forma del manejo del prepucio durante la limpieza del pene, cateterismo uretral, una cistoscopia o una exploración médica. En el caso de parafimosis hay que intentar primeramente manipular el tejido hinchado comprimiendo el glande y devolviendo el prepucio a su posición correcta, haciendo uso de lubricantes y compresión en frío.

Lo ideal para evitar la anestesia general sería realizar la circuncisión a partir de la edad de ocho años, siempre y cuando no se den los casos anteriormente citados.

Recomendaciones previas a la operación de fimosis

En el momento que llega el paciente al hospital o centro médico y confirma su llegada, deberá dar su consentimiento por escrito firmándolo antes de ser llamado para realizarle la intervención. Seguidamente lo llamarán para indicarle que tiene que  pasar a una sala en la que deberá desvestirse, y quitarse cualquier objeto metálico del cuerpo (piercings, anillos, pulseras, etc.), y deberá colocarse la bata o pijama, gorro, y patucos que le proporcionan en la sala.

Acto seguido, se le lleva hasta el quirófano donde le recibe todo el equipo médico, (cirujano, anestesista y enfermero). El paciente se tumbará en la camilla, el pene será limpiado mediante un lavado exhaustivo y desinfección del mismo y quedará listo para la administración de anestesia localizada en la zona más próxima de la intervención.

Durante el proceso de la circuncisión con anestesia local el paciente está consciente en todo momento y nota cómo es manipulado, pero en ningún caso siente dolor durante la operación.

El cirujano procede a recortar la parte del prepucio que sobra y posteriormente suturando la zona seccionada. Ya finalizada circuncisión, el médico le dejará vendada la zona y le dará las pautas adecuadas de analgesia (no todos los pacientes requieren analgésicos y en ningún caso serán aspirinas), le recomendará los cuidados de la herida, y le indicará los pasos a seguir para que no salten los puntos fácilmente.

Ya terminada la pequeña intervención, el paciente se colocará su vestimenta y podrá ir a casa de nuevo sin problemas.

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