Fimosis en niños: Causas y Tratamiento

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La fimosis en niños suele ser un problema que se presenta con bastante frecuencia. Hay un gran porcentaje de recién nacidos que llegan al mundo con fimosis. Durante el primer año de vida, la fimosis afecta aproximadamente al 50% de los niños y este porcentaje asciende hasta el 86% en los 3 primeros años de su vida. En ese momento es cuando se considera que la dificultad de retracción del prepucio obedece a causas fisiológicas.

Si la fimosis se presenta desde el momento del nacimiento recibe el nombre de fimosis primaria cuya causa es la formación del aparato genitourinario con alguna deficiencia. Si aparece posteriormente hablamos de una fimosis secundaria.

Sin embargo, afortunadamente, la fimosis en niños suele ser una condición temporal que termina resolviéndose por sí sola a medida que los genitales van aumentando de tamaño. En este caso la fimosis desaparece espontáneamente en torno a los 3-4 años y no debe preocupar ya que se considera una defensa del cuerpo para proteger al pene de las posibles infecciones.

Muchos médicos tratan de solucionar este problema cuanto antes y recomiendan la operación de fimosis junto a la retracción de la piel desde muy pequeños, aún a riesgo de sufrir heridas.

Qué es la fimosis en niños

La fimosis consiste en la dificultad (o casi imposibilidad de retraer la piel que rodea al glande). En el caso de los bebés, esta condición es habitual porque el prepucio y el glande se encuentran unidos desde el momento del nacimiento.

A medida que transcurren los años  y el niño va creciendo, las adherencias comienzan a desaparecer  y la piel puede retraerse cada vez más. Esto es debido a que los niños comienzan a tocarse, a tener erecciones y los genitales aumentan de tamaño. Además, de forma natural segregan una sustancia que permite lubricar la zona y hace que la fimosis comience a resolverse.

Hasta hace pocos años, una práctica muy extendida en algunas ocasiones era recomendar a los padres que comenzasen a descubrir el glande de sus hijos poco a poco en casa. Aunque la recomendación habitual suele ser no hacerlo para evitar posibles heridas en la piel fina y sensible del niño. Estas heridas pueden provocar precisamente aquello que se trata de evitar: que la fimosis se establezca de manera definitiva y la piel se haga más dura y pierda su elasticidad.

Por lo tanto, la famosa práctica del “estirón” hoy en día está contraindicada y completamente en desuso para resolver la fimosis en niños. Suele provocar mucho dolor en el pequeño, y producir desgarros con sus posteriores cicatrices que complican mucho el pronóstico. De forma general podemos decir que a partir de los 3 años la gran mayoría de los niños ya no tienen fimosis.

¿Y si mi hijo continúa teniendo fimosis después de los 3 años?

Los pediatras suelen emplear una pomada a base de corticoides que se aplica en la zona durante unas semanas y consigue que 3 de cada 4 niños dejen de tener fimosis. De esta manera se evita que aproximadamente el 75% de los niños tengan que ser sometidos a una operación de fimosis.

El empleo de la pomada debe realizarse todos los días durante 4 semanas, en la mañana y en la noche. Un mes después del inicio del tratamiento, el pediatra suele realizar una reevaluación para comprobar sus efectos. En caso de que no haya dado resultado, se puede volver a repetir el ciclo durante otro mes sin peligro de efectos secundarios.

Aún así es necesario puntualizar que existen algunas controversias acerca de la auténtica eficacia de este tratamiento. No suele haber unanimidad en cuanto al tipo de corticoides que se deben emplear ni en cuál es la edad a la que se debe comenzar su aplicación para corregir la fimosis en niños.

Si con este procedimiento se consigue resolver el problema, en ese momento se debe instruir al niño y a los padres en recordar descubrir el glande todos los días manualmente. Se trata de unos ejercicios que deben ser realizados de manera suave y consisten en retraer el prepucio durante 1 minuto aproximadamente 2 o 3 veces al día. Así se evitará que se produzcan infecciones mediante una buena higiene y también evitaremos que la piel vuelva a adherirse al pausar los ejercicios recomendados por el pediatra.

Si a pesar de todo lo anterior no es posible resolver el problema, la única opción disponible será derivar el niño a cirugía para que le sea realizada una operación de fimosis.

¿Cuándo es necesario consultar con el pediatra?

No se debe demorar la consulta con el pediatra si se presentan las siguiente condiciones en el niño:

  • El estrechamiento provoca que la orina salga con mucha dificultad. Se trata de un chorro muy débil y poco uniforme que tarda tiempo en comenzar y lo hace con mucha lentitud.
  • Si el niño ya ha cumplido los 5 años y aún no consigue descubrir el glande.

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